
Me fascina totalmente la libertad creativa que explaya Lynne Ramsay en toda la película y como se alza como una de las voces más importantes y pronunciadas en el Hollywood actual. Die My Love es un thriller psicológico sobre la depresión post-parto y el aislamiento que te agarra, te sacude durante dos horas y luego te deja a tus anchas, pero no te deja indiferente.
Una película cuanto menos impactante, casi una pesadilla de carácter Lynchiano en ciertos puntos que sorprende, causa malestar y es totalmente impredecible. Gracias sobre todo a la fuerza en pantalla de una Jennifer Lawrence soberbia, que lleva años demostrando que no le tiene miedo a nada. Tiene muchos parecidos con su actuación en Mother! solo que aquí tiene un punto más de locura. Su ambientación en casi una sola localización la hacen sentir claustrofóbica por momentos, e incluso repetitiva, pero no pesada (aunque sí creo que es un pelín más larga de lo que
debería, tan solo un pelín), en parte gracias a las tremendas actuaciones de todo el cast; Robert Pattinson está en su línea habitual, sin duda uno de los mejores actores que tenemos, y mi corazón amante del terror ha adorado todos los aportes de la gran Sissy Spacek, nuestra primera Carrie cinematográfica, pero Lawrence es la película y la película es Lawrence.
Cine de autor, sin duda, una experiencia casi sensorial que sabe meterse bajo tu piel en todo momento. Ha sido una gran experiencia en el cine gracias a lo poco que esperas el camino que acaba tomando. Una gran sorpresa de una autora total, sin límites y capaz de cruzar una nueva línea por cada nueva película en la que trabaja.