
¡Superman! ¡Superman está aquí! El campeón de los oprimidos. El último hijo de Krypton. El hombre del mañana. ¿Es un pájaro? ¿Es un avión? No, ¡es Superman! No puedo contener mi emoción. Pero antes de hablar sobre la película, voy a intentar expresar lo que Kal-El/Clark Kent significa para mi.
Nos remontamos al 2020, mi personaje favorito de toda la historia es Batman. Por mucho que lo niegue, por mucho que me entretenga durante horas con héroes de otras compañías o con los hijos del propio murciélago. Pero entonces caí, junto con el resto del mundo. La pandemia de un virus que en un principio era mortal nos confina en nuestros hogares. Tenía 15 años y no sabía estar solo en casa, me costaba en general pasar tiempo en casa. Pasaba el tiempo en el videoclub de mis padres, ya que no me sentía solo teniéndolos a ellos cerca y a los clientes que entraban constantemente. Este miedo a estar solo fomentaba mucho más mi soledad interna y cuando todo explotó, cuando ya no podía salir, no podía ir al cine, tenía que quedarme conmigo mismo durante horas, no supe qué hacer. No voy a negar que Batman no me ayudara, a día de hoy me sigue ayudando, pero su mensaje, el de “caemos para volver a levantarnos”, no me servía en ese momento. Estaba perdido, estaba solo, estaba mal. Recuerdo la noche perfectamente. No podía dormir, estaba muy nervioso. Nervioso por ver cómo todo se iba desmoronando. Acababa de volver a ver la adaptación animada de Batman: Year One y seguía sin poder dormir. No me había llenado como esperaba, pese a ser una gran película. En mi pila de cosas, tenía unos DVDs de Superman: The Animated Series. No sé qué fue lo que me hizo darle, pero le di. La pureza del personaje llegó a mi como una luz directa, algo que me hacía sentir bien, y que además, siempre había estado allí. Poco a poco, mi obsesión con Superman fue creciendo, pero fue de manera natural, como si siempre hubiese estado dentro mío pero hasta el momento no lo hubiese sacado. Leí cómics, compré otros, empecé a entender al personaje. El hombre más poderoso del mundo, pero a la vez, el más solitario. No había nadie como él en todo el mundo. Nadie siente el dolor constante de haber perdido un mundo. Pero a la vez su fuerza radica en eso y en el apoyo de sus seres queridos. Quizá nadie pueda reparar ese dolor, pero pueden darle nuevos momentos y recuerdos mucho más grandes e importantes que eso. Superman, pese a su soledad, es capaz de amar.

Nos encontramos 5 años más tarde, salgo del cine y acabo de ver eso en pantalla. Acabo de ver un Superman puro al que le importan todas las vidas, tanto las de personas de a pie, como las de ardillas e incluso las de monstruos gigantes. Acabo de ver a un hombre que se siente muy solo y que es enfrentado al dolor más grande del mundo. Acabo de ver como sale victorioso de eso, no por sus asombrosos poderes, si no por sus intenciones y sus actos. Y ha sido una experiencia preciosa. La película va incluso más allá, Gunn se atreve a enfrentar a un concepto tan clásico como el de Superman contra el de las tendencias más modernas del género superheroico. Tanto la Banda de la Justícia como los orígenes de esta versión del Kryptoniano lo inclinan hacia una idea más moderna de salvar el mundo. Es el Superman con el origen más oscuro de todos los que hemos visto, y aún así no se eleva como un déspota, no se convierte en un villano imposible de derrotar, al contrario, sale más puro que nunca, sale para explicar porque aquella idea que Jerry Siegel y Joe Shuster inventaron en 1938 fue tan revolucionaria y sigue inspirando a generaciones. Todos los personajes en la película son inspirados por Superman a hacer mejor, así como van a serlo muchos espectadores. Y es por eso que esta película es tan fuerte, tan grande y tan maravillosa.
Corenswet interpreta al Superman más humano hasta la fecha con una naturalidad que hay que ver para creer. Es Superman, transportado de las viñetas hacia nuestro mundo. Quizá ha faltado verlo más en su vertiente del torpe Clark Kent (en eso Reeve sigue siendo el mejor), pero es que la película pide otras cosas que él satisface excelentemente. Sientes en todo momento lo que siente su personaje y es muy fácil conectar con él. Es que te dan hasta ganas de abrazarlo, también por la perfecta escritura que tiene. Una película llena de muchas cosas y aún así, logra ser lo más destacable y saber llevar la trama en todo momento con un carácter admirable.

Perfecta está también Rachel Brosnahan como Lois. La escena de la entrevista sirve como prueba para los dotes actorales de ambos (además de un punto de la relación entre Lois y Clark nunca antes visto y que hace aún más humano todo el asunto), pero es que hay cierta escena del final donde se me ha escapado una lágrima por verla tan bien adaptada. Su Lois busca la verdad ante todo y duda de todo, ¡me encanta! Me hubiera gustado ver un poco más de su familia, pero supongo que será en otra ocasión. Además, es la primera Lois Lane cinematográfica a la que Superman no rescata (de hecho es al contrario). Su personalidad le hace tener muchísima presencia en pantalla y es algo a destacar, además de que su química con Corenswet es una maravilla, es espectacular verlos compartir escenas.
No hay gran héroe sin un gran villano, eso es algo que Nicholas Hoult ha entendido a la perfección. Su actuación coge lo mejor de todas las versiones de Lex y crea al antagonista mejor construido del cine de superhéroes en años (y me da la impresión de que será el mejor de lo que queda de década). Al igual que con Corenswet sientes el amor, el dolor y la bondad que emana, con Hoult sientes la envidia, la ira y la maldad. Es que es pura maldad y está escrito a la perfección. Todo lo que le rodea, tanto su equipo, como sus planes, como la música son geniales y llenan de dramatismo todas sus decisiones. Hay dos escenas en concreto, una por el final de la película que dejan en pantalla la enemistad entre él y Superman de la manera más genial posible.

El resto de personajes están genial, Jimmy, Green Lantern, Hawkgirl, Metamorpho, todos juegan su papel en la trama (aunque ojalá se hubiera dado más importancia a los trabajadores del Planet) y tienen desenlaces satisfactorios. Pero el más destacable es Mr. Terrific, Edi Gathegi clava los manierismos, el aura y la inteligencia del personaje, dan ganas tremendas de ver más de él. En general, lo que se puede decir de todos los personajes es que son tal cual ellos traídos de las viñetas.
Pero es que además, el tono es como el de una colección regular de Superman. Se siente como leer un arco argumental de Action Comics, además con ese Universo DC ya establecido que la hace aún más única como primera película de un universo por venir. Es quizá el mayor elogio que se le puede dar a una película basada en cómics, que se siente como un cómic.

Superman fue inventado en la época de la Gran Depresión. Poco sabrían Siegel y Shuster que esa idea tan reivindicante iba a ser crucial en otras épocas de la historia. Superman es esperanza y lucha contra la opresión, por lo tanto, la justicia social es uno de los temas principales del personaje. A través de dos países ficticios, Gunn nos cuenta el genocidio palestino a través de Israel y la subvención por parte de Estados Unidos y nos llama a hacer el bien, ignorando nuestras afiliaciones políticas o nuestros ideales, lo que está pasando es algo INHUMANO y debe detenerse por el simple hecho de salvar vidas. La completa caricatura que es el líder de Boravia (país que vendría a representar a Israel, y que además es una referencia niche de la Golden Age) en el filme es tristemente lo más realista de este. Ver este mensaje a través de Superman, junto muchos más de los que está lleno la película, me hace arrodillarme totalmente ante lo que he visto, es Superman y está aquí, lo mires como lo mires.
He salido muy feliz del cine, ha sido una de mis mejores experiencias en una sala y seguro que repetiré más de una vez. Es mi personaje favorito de la historia y lo han entendido a la perfección, lo han hecho pasar por nuevos retos y ha salido de ellos impoluto. La idea de Superman es la más grande que se ha tenido nunca y esta es una prueba más de ello.
“En algún lugar, en nuestra noche más oscura, nos inventamos la historia de un hombre que nunca nos dejaría atrás”. – Grant Morrison