The Young Pope, una cuestión de fe

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The Young Pope, una cuestión de fe
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The Young Pope la serie de HBO con la colaboración de Canal + y varias productoras europeas, ya ha confirmado su nueva temporada. Pero, ¿Qué es lo que nos ofrece esta nueva propuesta? Pues un poco de todo, una idea brillante de esas que la cadena americana ya nos tiene acostumbrados, y unas subtramas de salón tramposamente concluidas, a veces marca de la casa de las producciones europeas.

La serie es una piñata de la que aún no ha caído ningún caramelo. Y desde el opening es un golpe de provocador a nuestras retinas.  Con una idea fantástica, la de plasmar la controversia de la mayor actualidad, banalidad, superficialidad, en contraste con la más rancia visión de la iglesia. La de retomar el papel duro de la institución para su supervivencia, adecuándola a los tiempos mediante la plasmación real de la iglesia como empresa, moderna, actual, y provocadora, inspiradora, misteriosa.
La totalidad de la serie y sus carencias funciona en base a esta provocación. La banda sonora, buena, pero mejor usada, propone la imagen de un Papa tras música electrónica, un sumo pontífice convertido en rockstar, que fuma y es vehemente y pasional. En esa figura de antiheroe tan popular.

En una intención interesante, The Young Pope, nos cuenta la historia de la iglesia desde la modernidad, con un máximo dirigente, como si de un Don Draper se tratara, y no desde la propia visión puritana eclesiástica, casi mojigata, aunque sea para tratar de la corrupción, que siempre ha tenido la ficción sobre lo monacal, siempre tratada desde la beaticidad, la pomposidad, o el estoico historicismo, bajo la perspectiva anquilosada  y mística o envuelta en un halo anacrónico.

En ese sentido Young Pope utiliza un truco chirriante y disruptivo que funciona los primeros capítulos, pero que según vamos comprando la historia deja de tener tanto efecto. Y es que una narración no puede vivir solo de un truco o de una genial idea.

Es cierto que la producción cuenta con un brillante planteamiento, un elenco actoral brutal, con un gran papel de Jude Law e incluso de un compatriota nuestro, Javier Cámara muy serio en su papel. Una gran puesta escena, una buena banda sonora y unos personajes bien diseñados. Pero, y aquí radica el problema, están sumamente desaprovechados. Y es ahí donde reside el mayor fallo de la serie, la trama. Puede que todo lo demás sujete una 1ª temporada de The Young Pope que ha de sentar las bases de una historia, pero una historia, necesita de hechos trascendentes para fluir, algo que contar mas allá de un bonito envoltorio y es que cuando te paras a pensarlo, no ha pasado realmente mucho.

¡Alerta Spoilers!

Y tan así es, que varias de las muertes que suceden de los personajes solo sirven para delimitar el propio personaje principal, no son ni emotivas ni trascendentales, y esto a priori no tendría por qué ser algo malo, si no fuera por que dejan en el tintero grandes posibilidades que se quedan en una mera figuración alrededor la figura protagonista central, lo único que le interesa a la producción. Su resignación, sus dudas, su determinación, su sufrimiento, un monologo que da vueltas sin llegar a ningún sitio, por el momento.

Toda la trama se basa en una premisa clara: Nos hemos equivocado, creíamos haber puesto un Papa controlable, y no es así, hay que derrocarlo. Pero la pelea de la vieja guardia nunca está a la altura, casi ni siquiera existe.

El viejo hombre en las sombras del vaticano es derrotado una y otra vez sin pelear, casi ridículamente. PioXIII se atreve a espetarle: “Nunca has tenido un rival mejor político que tu”, pero nunca lo demuestra, su única arma, que sepamos, es el confesor, algo que debía ser bastante obvio para un enemigo tan acostumbrado a los entresijos del poder.

Así también se destruye la subtrama de un personaje con muchas posibilidades (quizá, pensé en su momento, este si podría ser el arma secreta para ganar a las viejas guardias) que representa al padre espiritual del Santo Padre, que traicionado y orgulloso, se posiciona en contra de su pupilo. Esa batalla sigue la misma premisa que en la anterior, no se explica muy bien porqué basta la visita de un anciano cardenal para ganarla. ¿Cual es la relación entre estos dos personajes?

Durante momentos la vieja guardia crea una interesante conspiración, mientras engañan a este padre espiritual de que será el nuevo Papa cuando realmente planean poner al viejo cardenal como tal. Sí, parece que tienen un plan, pero nunca ha existido tal cosa. Simplemente el azar, un suicidio, y una argucia de la vieja cuidadora del Papa acaban con la gran estrategia, que nunca fue tal, ni existe y que además de no ser mérito de los conspiradores, fracasa aún sin saberse muy bien por qué.

Bajo esta dinámica se libra también una batalla con el primer ministro italiano: con un discurso potente, manido y provocador, el Papa gana esta batalla con el único arma que ya sabíamos que tiene, negar el voto cristiano. Menuda novedad…. Sin embargo consigue el efecto engañarnos y parecer ser muy hábil. Pero una vez más sigue sin demostrarlo, no plantea nada nuevo, solo lo dice muy seguro. Ni si quiera se sabe si consigue sus demandas, ni ha hecho nada que la iglesia no haya hecho desde siempre.

Y así sucede con la demás subtramas planteadas, a menudo mal explicadas y desarrolladas.

No seré yo el que esté en contra de tramas lentas que sienten bases en condiciones. Pero si soy partidario de que exista al menos una trama y que una temporada en sí sea redonda. Por otro lado el final, si era donde querían llevarnos, parece puesto para dar colofón y no porqué cuadre allí.

En The Young Pope,pasado el estupor de una imagen muy evocativa, todo sabe a poco. Sin maquillaje, cuando piensas en cómo te ha atraído, hay algo de desengaño. Aún estamos a tiempo de ver si con la segunda temporada cae algún caramelo de la piñata, o solo era un bonito adorno colgando en el techo. A pesar de todo, hay que tener fe.

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