Tiempos modernos: el cine visionario

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Tiempos modernos: el cine visionario
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El cine camina al paso de la vida y es inevitable que nos retrate como seres sociales enmarcados en un contexto sociohistórico. Por eso son innumerables los ejemplos de películas que abordan de un modo u otro el trabajo, que es a fin de cuentas lo que mantiene los engranajes de una sociedad capitalista e industrializada.

Coincidiendo con el Día Internacional del Trabajador, que se conmemora el 1 de mayo aunque no en todos los países, las propuestas para señalar este día en Televisando estaban reñidas, porque es fácil pensar en películas que muestren trabajos perfectos (El lobo de Wall Street), peculiares (Monstruos S.A.) o que retraten su ausencia, como la aclamada Los lunes al sol, radiografía de un país estancado. En fin, existen tantos tipos de trabajo como relaciones con el mismo. Pero para la ocasión queremos rescatar un clásico que es imposible no reseñar si hablamos de trabajo industrial y masificado: Tiempos modernos (1936), un básico en la carrera de Charles Chaplin.

Tráiler de la película

Sinópsis de ‘Tiempos modernos’

Escrita, dirigida y protagonizada por la estrella histórica del cine mudo, hablamos de una comedia maravillosa no exenta de crítica política. En la época posterior al crack del 29 estadounidense, la década tayloriana del trabajo en cadena había conseguido empezar a deshumanizar el trabajo en las fábricas, donde ya solo contaba el ritmo de producción en detrimento de la salud o bienestar del empleado, sometido a ritmos cada vez más extenuantes.

Esta película es básica en la historia del cine por el poder de su narrativa, pese a que ya se había puesto en marcha el cine hablado, y de la fotografía expresionista que contrasta con un estilo sencillo y satírico. Chaplin recurre a su maestría para hacernos reír, a base de gags, pero sobre todo para posicionarse explícitamente como actor social antes que como intérprete, consciente de que la tristeza y la precariedad de su situación son las que, finalmente, nos resultan cómicas casi por piedad.

­Cabe preguntarse cuánto hemos avanzado desde 1936. Más de ochenta años después seguimos en los engranajes de esa rueda que fagocita al obrero a cambio de su tiempo y su productividad. Esto es lo que se denomina un director visionario: aquel adelantado a su tiempo que sabe predecir los futuros bandazos históricos que nos esperan.

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